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IMPACTANTE EMOCIONANTE ANAFILACTICO

El terror online: un Sitges desde el sofá


sitges


EL CORONAVIRUS NO IMPIDIÓ QUE MI PRIMERA EXPERIENCIA CUBRIENDO EL FESTIVAL DE SITGES FUESE MUY SATISFACTORIA


Estimados compañeros anafilácticos: llevábamos sin leernos desde el desconfinamiento de verano y la verdad es que había echado de menos esta war room. Espero que el o la COVID-19 os haya dado algo de tregua y que tanto vosotros como los vuestros gocéis de buena salud y empleo. Por mi parte sólo puedo deciros que mi mejor arma en tiempos de pandemia sigue siendo el buen cine y que tengo muchas ganas de contaros qué he estado viendo estos meses, qué me ha gustado, qué no y qué es lo que espero como agua de mayo. Espero que esta nueva temporada podamos compartir y debatir más. Ya sabéis que cuando más aprendemos es al compartir aquello que nos ha llamado la atención porque vamos enriqueciendo nuestras propias conclusiones. Lo dicho, bienvenidos a los que ya estabais por aquí y un saludo a los nuevos lectores. Vamos al lío. linea cita blog
Me gustaría agradecer a todos los que han hecho de esta home experience sitgera algo de lo que sentirse orgullosos. ¡Ya pensando en la cuenta atrás para Sitges 2021!
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Que mi primera vez cubriendo un festival de cine iba a ser sin moverme del sofá de casa era algo que no hubiera imaginado ni en cien vidas. No obstante, he de reconocer que conforme iba viendo cómo la situación epidemiológica se complicaba, que los datos en mi Comunidad Autónoma no paraban de empeorar y que las personas con las que tenía pensado compartir esos días en Sitges no iban a poder acudir, me imaginé un desastre mayúsculo. Seamos realistas, por mucho que el teletrabajo, los zooms y la posibilidad de hacer prácticamente lo mismo sin salir de casa esté ahí, nada puede sustituir a la experiencia presencial, física y auténtica. Y, sin embargo, en nombre Producciones Anafilaxis me gustaría dar las gracias a todas las personas que han hecho de esta home experience sitgera algo de lo que sentirse orgullosos (especialmente a Ángela y Alba de acreditaciones y prensa, por la paciencia y la inmediatez en contestar e-mails y resolver dudas) y que más que minar mis ganas, lo que han hecho ha sido aumentarlas y estar ya pensando en la cuenta atrás para Sitges 2021.



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Colas de gente con mascarillas para el acceso al Hotel Meliá Sitges, centro neurálgico del festival que acoge las salas de ruedas de prensa y las oficinas de la organización, así como el Auditori, principal sala de exhibición.


Sí, vale, de acuerdo, seguro que quedarme despierta en la cama viendo una sesión doble (las triples las dejo para cuando pueda vivir una Midnight X-treme presencial) no es lo mismo que sobrevivir en una butaca durante seis horas a base de sangre, sudor y Red Bull. No creo que haya nada que iguale la sensación que tiene que ser el estar rodeada de espectadores que en ese momento de su vida no se cambiarían por nadie para poder disfrutar de las perlas más ocultas del género de la temporada en la ciudad catalana. Diremos que ver las películas desde la plataforma online puede ser considerado por algunos como una experiencia algo vacía, pero al igual que dentro de las experiencias vacías el sexo sin amor es de las mejores que hay (o eso nos diría Woody Allen), el poder disfrutar de maratones en casa, con buena calidad de visionado ¡y hasta pudiendo parar para levantarnos a picar algo a la cocina! también es de lo mejor que podemos experimentar si la vida no nos ha permitido viajar hasta Sitges. Por eso, tal vez, este resumen de lo que he podido ver de la edición cincuenta y tres del festival sea algo atípica, no por las películas en sí, que al final han sido las mismas para todos, tanto para los que pudieron ir como los que tuvimos que quedarnos en casa, sino por la falta del atrezzo típico sitgero.



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Este será el resumen de los que no pudimos dormirnos en el Auditori y tuvimos que conformarnos con hacerlo en nuestro sillón.
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Este será el resumen de los que no pudimos dormirnos en el Auditori y tuvimos que conformarnos con hacerlo en nuestro sillón. Este será el resumen de los que no pudimos sacarnos una foto con Pumares en su nueva butaca VIP personalizada. Este será el resumen para los que no corrimos de El Prado al Retiro para llegar a tiempo a la siguiente proyección. Este será el resumen de los que no tuvimos que levantarnos a las seis de la mañana para ver el primer visionado del día tras haber dormido apenas cincuenta minutos esa noche. Pero ya sabéis que allí donde haya un amante del género y el cine fantástico, allí habrá un potencial sitgero.



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Fotograma de la actriz Morfydd Clark en la terrorífica Saint Maud (2019, Rose Glass)


Vamos allá con mi Top 10 de este Sitges 2020 y alguna bonus film que me he visto obligada a introducir porque elegir a veces resulta imposible. Me gustaría aclarar que ha habido varias de las grandes películas del festival que no he podido ver por no haber sido ofrecidas en visionado online. De entre las que más lamento haberme perdido destaca Saint Maud de la jovencísima directora británica Rose Glass. El nuevo largometraje terrorífico de A24, productora cuyas películas son garantía casi asegurada de calidad como Hereditary, The Lighthouse, The Witch o Climax, todas ellas proyectadas en anteriores ediciones de Sitges. La Nuée, ópera prima del francés Just Philippot, que se ha acabado haciendo con los premios a la mejor interpretación femenina para Suliane Brahim y el Premio Especial del Jurado. Sputnik, la monster movie de este año que ha llegado desde la estepa rusa de la mano de Egor Abramenko, quien ha debido de darle una vuelta a Alien (1979, Ridley Scott) y nos ha traído una historia sobre qué sucedería si un astronauta regresa a la tierra con “algo dentro”. Y como no todo va a ser ciencia ficción o terror del serio, pues no nos olvidemos que esto es Sitges y no sólo se premian la violencia u horror extremos sino el ser capaz de entender el género de forma radical, en lo puro, pero también en lo paródico o demencial. Por eso me da pena también el haberme perdido Freaky, la terror teen que ha sido definida por algunos incondicionales del festival como la mezcla de Freaky Friday (2003, Mark Waters) y Friday The 13th (1980, Sean S. Cunningham), dirigida por el estadounidense Christopher Landon y proyectada la última noche en la Sección Sorpresa.



peliculas top 10
Top 10 de las películas que pudo ver de la 53ª edición de Sitges la redactora anafiláctica Teresa Beitia.


  1. Relic (Natalie Erika James, Australia)
    Esta joven directora japoneso-australiana se ha estrenado en el largometraje por todo lo alto. Relic cuenta la historia de tres generaciones de mujeres (abuela, madre e hija) que luchan contra una extraña presencia que parece asediar la casa de la anciana, perturbándola y haciendo que dude de su propia memoria ¿o es que ésta le falla? Es, sobre todo, una aterradora película (atención al último tercio) que encierra una bellísima alegoría de la vejez, la demencia y el miedo que producen el sentirnos extraños en nuestro propio hogar y vernos reflejados en el deterioro de los nuestros.
  2. No Matarás (David Victori, España)
    Reconozco que poder ver la película en una sala de cine para mi sola en una mañana de domingo (gracias, cines Golem) me hizo disfrutar de la experiencia en sala el doble. ¿Alguna vez os habéis preguntado qué haríais si un día atropelláis a un niño que sale de repente a la carretera sin que os dé tiempo a frenar? Pues es más o menos lo que le pasa a Mario Casas en esta película. Pero en vez de un niño, el tropieza con una chica de personalidad tóxica y absorbente de la cual no logra (¿o no quiere?) escapar. La música y el frenesí del montaje hacen de No matarás una película muy notable.
  3. Mandibules (Quentin Dupieux, Francia)
    Mandibules es la comedia sencilla pero genialmente efectiva de este Sitges. Sus escasos setenta y cinco minutos y sus descerebrados personajes tuvieron que hacer las delicias de los espectadores que tuvieron la suerte de verla en alguna de las noches que se proyectó en el Retiro. Dos amigos que recuerdan a una versión francesa de Jim Carrey y Jeff Daniels en Dumb And Dumber (1994, Peter Farrelly) se encuentran una mosca gigante (sí, de las que vuelan) en el maletero de un coche y no se les ocurre otra cosa que entrenarla para que robe. Con esa premisa solo puedes relajarte y disfrutar. Por cierto, especial mención a la chica que sólo habla gritando.
  4. Come True (Anthony Scott Burns, Canadá)
    La película tiene todos los ingredientes que debería tener un filme para ser proyectado en Sitges: personajes enigmáticos llenos de traumas, una historia que no es lineal y una atención más puesta en la forma y el cómo que en el fondo y el qué. En Come True una suerte de Arya Stark rubia se apunta a un estudio médico para que monitoricen su actividad mientras duerme y así no tener que pasar por casa, donde tiene problemas. En seguida nos percatamos de que la línea entre pesadilla y realidad es tan fina que parece traspasarse. Aunque lo menos efectivo es su final, que introduce como rompedor una decisión de guion innecesaria en una cinta onírica de estas características, se disfruta mucho del viaje y de los sueños.
  5. She Dies Tomorrow (Amy Seimetz, Estados Unidos)
    ¿Qué harías si supieras que vas a morir mañana? Cada personaje de She Dies Tomorrow reacciona de una manera distinta la noche antes de descubrir que su vida acabará al día siguiente. Aunque a primera vista pueda parecer una película menor con una reflexión aparentemente intrascendente o nihilista sobre la muerte, su interior nos descubre una historia curiosamente tranquilizadora y hasta esperanzadora hacia la única certeza que tenemos desde que nacemos: que vamos a morir. Bien es cierto que tiene un ritmo que nos induce todo el rato a pensar que en cualquier momento la historia va a acabar explotando y tiñéndose de rojo y quizás en ese sentido nos deje un poco con las ganas de haber visto lo que únicamente se nos ha insinuado.


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Relic es una aterradora película que encierra una bellísima alegoría de la vejez, la demencia y el miedo que producen el sentirnos extraños en nuestro propio hogar y vernos reflejados en el deterioro de los nuestros.

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  1. The Dark And The Wicked (Bryan Bertino, Estados Unidos)
    Decía el personaje de Kevin Spacey en The Usual Suspects (1995, Bryan Singer) que “el mejor truco del diablo fue convencer al mundo de que no existía”. Son muchos los directores que han usado la idea y el terror que despierta el nombre de Lucifer para hacer películas llenas de sustos gratuitos, cabezas que giran, balbuceos en lenguas arcanas y todo tipo de efectismos que nada tienen que ver con la auténtica maldad demoniaca. No así en The Dark And The Wicked que nos muestra una historia rural en la que dos hermanos, para quienes la religión y su imaginario no han estado presentes nunca, van descubriendo que hay “algo” atormentando a su agonizante padre. Tal vez la mejor película de terror, en su sentido más estricto, de esta edición.
  2. Becky (Jonathan Milott y Cary Murnion, Estados Unidos)
    Home alone (1990, Chris Columbus) meets Kill Bill (2003, Quentin Tarantino). Una gamberrada a prueba de nazis (¿o a favor de ellos?) con la que acabas chupándote la sangre de los dedos. Cualquier película que nos muestra a una persona a la que se le queda el ojo colgando del nervio óptico y cómo se lo corta con un cuchillo jamonero, merecía estar en este top. Una de esas joyitas sitgeras que se pueden ver a cualquier hora del día para recrearse en el placer que da ver a alguien a quien acaban de arrebatarle todo cuanto le importa, tomarse la justicia por su mano. Imposible no empatizar con la “entrañable” Becky.
  3. Honeydew (Devereux Milburn, Estados Unidos)
    Una película que no veréis en casi ningún top. Fue proyectada los últimos días del festival cuando ya estaba todo el pescado vendido y la gente ya tenía configuradas sus listas. Estoy especialmente orgullosa de haber comprado el pase online de Honeydew porque fue de las pocas películas que elegí sola, sin consultar con amigos más experimentados. Supone el debut como actor de Sawyer Spielberg, el hijo del gran Steven, y reinventa la historia de Hansel y Gretel. Aquí en vez de dos hermanos tenemos a una joven pareja cuyo coche se estropea y en lugar de bruja tenemos a una inquietante hillbilly que los acoge en su agobiante casa. Una de esas cintas que deja mal cuerpo, falta de apetito y una sensación de asfixia aplastante.
  4. Host (Rob Savage, Reino Unido)
    Quizás la única película de esta lista que se disfrute más desde el ordenador que en el cine, donde no le veo mucho sentido a su proyección, y desde luego la más corta (algo más de los 40 minutos que duran las llamadas gratuitas de Zoom). El argumento es sencillo: un grupo de amigas confinadas en sus casas en plena pandemia de COVID-19 ¿os suena? queda por Zoom para hacer una sesión de espiritismo que se les acaba yendo de las manos. Justo lo que necesitamos en estos tiempos de mascarilla y choques de codos. Recomiendo verla en portátil o iPad y a ser posible con auriculares, como si se fuese un integrante más de la inquietante llamada. No pasará a la historia de las mejores películas de género, pero sí de las que supieron contar historias sencillas con los pocos elementos disponibles durante la cuarentena.
  5. Fried Barry (Ryan Kruger, Sudáfrica)
    No he podido resistirme a colar esta absoluta locura en mi top 10. La vi en mi primera sesión de Midnight X-treme casera a eso de las tres de la mañana y no pudo espabilarme más. Barry es un zascandil drogadicto que es abducido por extraterrestres en pleno subidón. La película nos muestra cómo ese extraterrestre conoce nuestro mundo a través de los ojos y el cuerpo poseído de Barry en lo que es acaba siendo una noche absolutamente salvaje regada con alcohol, drogas, sexo y peleas. Brutal el actor principal, Gary Green, que aguanta el peso de este filme imposible de improvisado en un 90%. Jamás la recomendaría a alguien que no entendiera el espíritu de Sitges, pero no me cansaría de reivindicarla entre los más incondicionales del festival.


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Fried Barry es un filme que jamás recomendaría a alguien que no entendiera el espíritu de Sitges y que no me cansaría de reivindicar a los más incondicionales del festival.

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Bonus films:

  1. Possesor Uncut (Brandon Cronenberg, Canadá)
    Es Innerspace (1987, Joe Dante) pero con más sangre y sin personajes empáticos. La incluyo por haber sido la gran ganadora de esta edición, llevándose mejor película y dirección, aunque a mí no me resultó tan original. Es efectista y consigue salpicarnos.
  2. Yummy (Lars Damoiseaux, Bélgica)
    Una tontería divertida y grotesca llena de sangre,zombies y cirugía plástica. Te gustará si te reíste con Little Monsters (2019, Abe Forsythe) en la pasada edición.


Dos que me dejaron indiferente:

  1. Peninsula (Yeon Sang-ho, Corea del Sur)
    Más dramática que su predecesora y menos claustrofóbica al no desarrollarse dentro de un tren. Para pasar una noche viendo la enésima película coreana de zombies.
  2. La Vampira De Barcelona (Lluís Danes, España)
    No entiendo que haya ganado el premio del público precisamente en Sitges. Película inspirada en hechos reales sobre una mujer perturbada de la Barcelona de principios de siglo XX a la que acusan de asesinato, brujería y secuestro de niños con fines sexuales y de un periodista que arrastra sus propios traumas y se obsesiona con contar la verdad. La fotografía está muy teatralizada, recordando a Moulin Rouge (2001, Baz Luhrmann).


Dos en las que deseé que me devolvieran el dinero:

  1. Slaxx (Elza Kephart, Canadá)
    Unos pantalones vaqueros ávidos de sangre pretenden dar una fallida lección anticapitalista y de comercio justo. Al menos solo dura 75 minutos.
  2. Jumbo(Zoé Wittock, Bélgica, Francia y Luxemburgo)
    Una chavala muy rarita se enamora de una atracción del parque de atracciones en el que trabaja. Sí, sí, de esas metálicas con luces y asientos. Estoy mayor para estas cosas.



possessor uncut
Fotograma de Possessor Uncut (2020, Brandon Cronenberg) ganadora de la 53ª edición de Sitges


Por mi parte esto es todo por ahora respecto a la quincuagésima tercera edición del mejor festival de cine fantástico que tenemos en nuestro país. Nos vemos del 7 al 17 de octubre de 2021 en Sitges por lo civil o por lo criminal. Deseando leeros para saber qué os ha gustado a vosotros. ¡Toro!

Etiquetas: Cine, plataformas de streaming, coronavirus, nueva normalidad, Filmin, distancia social

Publicado el 21/10/2020



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