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IMPACTANTE EMOCIONANTE ANAFILACTICO

SOBRE FAULKNER Y UNA GENERACIÓN PERDIDA EN HOLLYWOOD


el sueno eterno
Cartel de la película El sueño eterno (1946), dirigida por Howard Hawks, basada en una novela de Raymond Chandler y adaptada, entre otros, por William Faulkner.


LO QUE EN LOS AÑOS VEINTE FUE PARÍS, LO FUE HOLLYWOOD EN LOS AÑOS TREINTA.


Queridos Egonautas Anafilácticos:

¿Quién de nosotros no rió a carcajadas cuando en la gamberra Amanece, que no es poco (1989), de José Luis Cuerda (1947-2020), el pueblo se indigna ante el plagio a William Faulkner, escritor hacia quien guardan «verdadera devoción»? Pues bien, hoy vengo a hablaros de este maravilloso narrador, uno de los pocos de su generación que consiguió labrarse una sólida carrera en Hollywood con la que tener qué comer y con qué pagar las deudas. Y, por si os viene a bien, en paralelo os dejo como banda sonora una canción folk descubierta por azar. Aquí va William Faulkner in Hollywood, de Tom Russel, ciertamente agridulce…:

«Well he longed for Mississippi and a back porch in the rain, sipping bourbon and staring through the trees; but the silver screen and the money dreams have taken old Bill away and California brought him to his knees».


William Faulkner (1897-1962) es uno de los escritores norteamericanos más prestigiosos. Considerado partícipe ilustre de su Generación Perdida, se destaca junto con Ernest Hermingway, John Dos Passos, John Steinbeck, y, uno de mis escritores de cabecera, F. Scott Fitzgerald. Es sabido que la Generación Perdida se caracteriza no tanto por un estilo común (que no) sino por una actitud vital compartida: esto es, por su pesimismo ante la idea de Progreso, herencia de su experiencia personal de la Primera Guerra Mundial. Dícese: antes de la Primera Guerra Mundial eran jóvenes y estaban ilusionados con la vida; con la Primera Guerra Mundial envejecieron bruscamente, a golpes. Y, poco después, torturados cada uno con sus respectivos traumas, el Crack del 29 habría de confirmar su desilusión. Es este contexto el que se describe en la emocionante tesis doctoral firmada por la Dra. Susana Lozano Moreno de la mano de la Universidad Complutense de Madrid y que lleva por título Textos e imágenes de la Generación Perdida. La adaptación cinematográfica: de Hemingway a Furthman, Faulkner y Hawks: linea cita blog
Lo que en los años veinte fue París, lo fue Hollywood en los años treinta.
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«El hecho de que después de la Primera Guerra Mundial París se convierta en un punto de encuentro de artistas e intelectuales ―muchos de ellos escritores― de todas partes del mundo y en particular estadounidenses es algo bien conocido por todos […] sin embargo, muy poco se ha escrito todavía en los mismos términos sobre el segundo punto de encuentro de estos intelectuales: Los Ángeles. Lo que en los años veinte fue París, lo fue Hollywood en los años treinta. […] Claro que todos eran más viejos, tenían más obligaciones y estaban, si cabe, más desencantados. La mayoría no eran jóvenes impetuosos, sino padres de familia por más que atípicos y poco convencionales».


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En paralelo al pesimismo de la Generación Perdida, se habla de una generación de cineastas entusiasta y “ganadora”.
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En efecto, en los años treinta y cuarenta Hollywood se transformó en el punto de encuentro de muchos escritores para quienes sus ingresos editoriales no eran suficientes o, directamente, se hallaban en bancarrota. Todos ellos en busca de un salario fijo, puntualmente percibido cada semana, ansiando una cierta estabilidad. Así, de acuerdo con el artículo William Faulkner’s Hollywood Odyssey, de John Meroney, al poco tiempo de recibir Faulkner una oferta de trabajo como guionista para la M-G-M, se le comunicó que la editorial Cape&Smith había quebrado y que no vería ni un dólar por la reciente publicación de Santuario (1931). Faulkner se descubrió tan pobre que la M-G-M tuvo que adelantarle el dinero necesario para marchar de Oxford (Mississippi) a Hollywood, la fábrica de sueños que vivía su idilio dorado. Hablando literariamente, Faulkner apartaba por un tiempo el pesimismo de su generación y el gótico sureño de su imaginado condado de Yoknapatawpha para abrazar la ilusión de sus coetáneos y más entusiastas narradores cinematográficos. Porque estos, frente a la desilusión de los literatos, encontraron en lo novedoso del cine una nueva forma de expresión a la que se aferraron con la energía de la novedad, mereciendo por ello el sobrenombre de “generación de ganadores”: así, entre otros, John Ford (1894-1973), Frank Capra (1897-1991) o el director con quien Faulkner realizaría sus mejores trabajos y, en último término, buen amigo suyo, Howard Hawks (1896-1977).

director mariano llinas
Portada del libro Some time in the sun (1976), de Tom Dardis. ¿No os parece un título brillante? ¿Y la composición de la portada, bajo el tórrido Sol? Por cierto, que no es otro que Mr. Faulkner, whom California brought to his knees...


Pero, si bien todos probaron suerte en la meca del cine, no todos siguieron la misma estrategia ni cosecharon iguales éxitos. Así, Ernest Hemingway nunca probó a escribir guiones para Hollywood como sí hicieron sus contemporáneos, atribuyéndosele la cita «You throw them your book, they throw you the money, then you jump into your car and drive like hell back the way you came» // «Les lanzas tu libro, te lanzan su dinero, y entonces montas en tu coche y conduces a toda pastilla por donde viniste». Igualmente, mientras los sofisticados dramas de Fitzgerald no fueron bien recibidos por varias y diferentes razones, Faulkner sí se labró una importante carrera como guionista, carrera que no obstante tendría por frustrante en demasía pues de los cuarenta y ocho guiones que finalizó (algunos investigadores la cifran en cincuenta y tres), sólo dieciocho serían finalmente filmados. De entre estos cabe destacar Tener y no tener (1944), que “adapta” la novela homónima (1937) de Ernest Hemingway (1899-1961), y El sueño eterno (1946), en verdad mi favorita de entre las aquí indicadas y que adapta una novela de Raymond Chandler (1888-1959), ambas dirigidas por Howard Hawks e interpretadas por Humphrey Bogart (1899-1957) y Lauren Bacall (1924-2014). (Entrecomillamos “adapta” por cuanto la novela de Hemingway poco o nada tiene que ver con la película de Hawks, a cuyo efecto os remito al artículo The Hollywood connection: Hemingway, Faulkner and To have and have not, de Somdatta Mandal, ¡muy interesante y entretenido!). Por último, destacaría Corazones indomables (1939), de Ford, y El sureño (1945), de Jean Renoir (1894-1979). linea cita blog
Faulkner fue de los pocos escritores que consiguió labrarse una importante carrera como guionista.
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¿Se encuentra la respuesta de su éxito en algo así como Cuando Faulkner encontró a Hawks?
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Sea como sea, lo que me interesa a los efectos de este artículo no es si William Faulkner miraba por encima del hombro el arte cinematográfico, leyenda muy extendida (véase, por ejemplo, La historia sin fin de William Faulkner en Hollywood) y que la Dra. Susana Lozano Moreno se esfuerza en desmontar en su Textos e imágenes de la Generación Perdida…. Tampoco me interesa si su labor como guionista obtuvo un reconocimiento formal. No, lo que me interesa es su éxito objetivo como guionista asalariado y su consideración como «el más cinematográfico de los novelistas», siguiendo la expresión de Bruce F. Kawin en su ensayo Faulkner and Film y que Mauricio Hammer recuperaba en su artículo La paga de los guionistas. Faulkner y el cine. ¿Se encuentra la respuesta en algo así como Cuando Faulkner encontró a Hawks, como si fuera una comedia romántica? Dice Tom Dardis en su libro Some Time in the Sun: «Fitzgerald, Huxley and West were not as lucky as Faulkner and Agee in finding directors with whom they could work so profitably, but all five of these writers found screenwriting in Hollywood to be at the very center of their lives for years» // «Fitzgerald, Hyxley y West no fueron tan afortunados como Faulkner y Agee a la hora de encontrar directores con quienes trabajar tan ventajosamente, pero todos tuvieron la escritura de guiones en Hollywood en el centro mismo de sus vidas durante años». Entonces, ¿fue una “mera” cuestión de suerte? Y bien, por supuesto que la suerte siempre ayuda, ¡bienvenida sea! Dicho lo cual, considero desmerecería la brillante prosa de William Faulkner detener ahí la indagación. Por ello propondré a continuación dos razones perfectamente compatibles entre sí y que no pretenden agotar las posibles explicaciones.

william faulkner
Fotografía de William Faulkner, premio Nobel de Literatura en 1949.

Como punto de partida, conviene tener en cuenta que no porque los miembros de la Generación Perdida se hubieran labrado ya un considerable respeto por su talento literario que en Hollywood tenían asegurado un trato especial. Ni mucho menos. En este sentido, es muy ilustrativo que Faulkner cobrase “apenas” 5.000 dólares por su trabajo en Tener y no tener, mientras su compañero Jules Furthman (1888-1966) cobró 47.450 dólares. Y es que ya por aquel entonces la elaboración de guiones cinematográficos se tenía por un trabajo en equipo donde la última opinión la tenía el productor. Así, en el extraordinario y conmovedor artículo de Arthur Krystal publicado en The New Yorker, Slow fade. F. Scott Fitzgerald in Hollywood (y cuya lectura verdaderamente recomiendo a los admiradores de la obra de este enorme escritor), se dice: «Most writers, apart from a few script-savvy specialists like Ben Hecht and Anita Loos, were considered cogs in the machine, or, in Jack Warner’s gracious phrase, “schmucks with Underwoods”» // «La mayoría de los escritores, a salvo de algún especialista en guiones como Ben Hecht y Anita Loos, eran considerados engranajes en la maquinaria, o, según la gentil cita de Jack Warner, “idiotas con Underwoods”». Esto desesperará a Fitzgerald, quien no llevara nada bien que le sitúen bajo las órdenes de otros guionistas ni que su trabajo esté en último término sujeto a revisiones radicales. Él, considerado por Billy Wilder (1906-2002) «a great sculptor who is hired to do a plumbing job» // «un gran escultor contratado para un trabajo de fontanería», ¿por qué no hubo de conocer el mismo éxito que Faulkner…? En este sentido, me ha emocionado el pasaje de una carta que Fitzgerald dirigió al productor de cine Joseph L. Mankiewicz (1909-1993) cuando este revisó su guión para Tres camaradas (1938): linea cita blog
Los miembros de la Generación Perdida no disfrutaban, ni mucho menos, de un trato especial en Hollywood.
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«To say I’m disillusioned is putting it mildly. For nineteen years, with two years out for sickness, I’ve written best-selling entertainment, and my dialogue is supposedly right up at the top…. I am utterly miserable at seeing months of work and thought negated in one hasty week. I hope you’re big enough to take this letter as it’s meant ―a desperate plea to restore the dialogue to its former quality…. Oh, Joe, can’t producers ever be wrong? I’m a good writer ―honest». // «Decir que estoy desilusionado es suavizarlo. Durante diecinueve años, con dos años fuera por enfermedad, he escrito entretenimiento superventas, y mi diálogo se supone que está en la cima… Me siento profundamente miserable al ver meses de trabajo y reflexión negados en una semana apresurada. Espero que seas lo suficientemente *generoso* para tomar esta carta como lo que pretende ― un desesperado ruego para restablecer el diálogo a su calidad anterior… Oh, Joe, ¿acaso no se equivocan nunca los productores? Soy un buen escritor ― de verdad.»


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A diferencia de otros contemporáneos suyos, Faulkner se aproximó a Hollywood con una actitud más flexible.
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Y bien, mientras Fitzgerald buscaba que los estudios respetaran sus diálogos originales y, en fin, la gran figura literaria que él muy, muy en serio era, Faulkner se aproximó a Hollywood con una actitud diferente, más flexible y quizás más modesta. Y esto sería determinante. La Dra. Susana Lozano describe a nuestro escritor como «honesto hasta la autoflagelación, cuestionando mil veces sus escritos, su capacidad de escribir, de hacer las cosas bien hechas, esperando siempre inseguro la sanción positiva de los demás, y si éstos no se la daban, adelantándose y diciendo que él ya sabía que aquello era malo. Su inseguridad, a veces, era tal que dejaba a los demás que corrigieran sus escritos ―literarios y cinematográficos―», ergo no parece apresurado decir que este carácter se acoplaba mejor al trabajo en equipo que suponía ser guionista en Hollywood y su carácter de cerebro más bien en las sombras. Asimismo, en el artículo de Somdatta Mandal se cuenta con humor cómo algunos pasajes del guión original de Tener y no tener eran larguísimos monólogos, casi que quentinianos, a aligerar por Hawks y un asustado Bogart. Y Faulkner les dejaba hacer, «ya está, no pasa nada» debía de decirse, porque para él su arte literario pertenecía a otra esfera ajena a su trabajo como guionista. No olvidaba que el guionista en Hollywood era entonces (y, sí, siga siéndolo en la actualidad), «un engranaje más en la maquinaria», bastante lejos de la solitud y omnipotencia del escritor de novelas en un pueblo perdido de Mississippi.

huelga guionistas hollywood
Imagen de la huelga de guionistas en Hollywood abida entre noviembre de 2007 y febrero de 2008.


La segunda explicación que encuentro tras el éxito de Faulkner en Hollywood sería que verdaderamente el autor tenía una visión muy cinematográfica, esto es, que ya su escritura literaria es de suyo muy visual y con una tendencia dramática más clásica que, siguiendo la línea comparativa que hemos adoptado aquí, la alta poética patético-existencial de Fitzgerald. En un breve aparte, no deja de ser muy revelador el cierre del artículo de The New Yorker, cuando Arthur Krystal se pregunta «It is precisely this loss which allows Gatsby to discover ‘what a grotesque thing a rose is and how raw the sunlight was upon the scarcely created grass.’ Perhaps Fitzgerald could have captured this heightened state of awareness in a script, but was this what the studios were looking for?» // «Es precisamente esta pérdida la que permite a Gatsby descubrir ‘qué cosa tan grotesca es una rosa y cuán cruda era la luz del sol sobre la hierba apenas nacida.’ Quizás Fitzgerald pudo haber capturado este alto estado de consciencia en un guion, ¿pero era lo que los estudios andaban buscando?», esto es, reformulando un tanto la pregunta, ¿había entonces un director preparado para llevar la poética de Fitzgerald (a la que él no estaba dispuesto a renunciar) a la gran pantalla? linea cita blog
Ya la escritura literaria de Faulkner anunciaba su talento visual.
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En El ruido y la furia se observa una infrecuente atención por elementos cinematográficos tales como las sombras o la perspectiva.
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Dicho esto, me detengo a demostraros la particular visión de Faulkner. Para ello tomaré el texto que tengo más reciente, su increíble El ruido y la furia (1929), novela considerada su obra maestra y que narra la lenta caída en desgracia de la familia de los Compson. Compuesta por cuatro partes que narran distintos momentos, observamos una atención fuera de lo común y nada sencilla por elementos cinematográficos tales como las sombras y la perspectiva, sobre todo en la narración primera, la famosamente explicada por Benjy Compson, quien sufre discapacidad cognitiva. Tomo algunos pasajes muy ilustrativos y que a mí, personalmente, me dejaron impresionada:


«Fuimos por la cerca y llegamos a la verja del jardín, donde estaban nuestras sombras. Sobre la verja mi sombra era más alta que la de Luster. Llegamos a la grieta y pasamos por ahí.»

«Yo no lloraba, pero no me podía parar. Yo no lloraba, pero el suelo no se estaba quieto y luego lloré. El suelo no dejaba de subir y las vacas corrían colina arriba. T.P. intentó levantarse. Volvió a caerse y las vacas bajaron corriendo por la colina. Quentin me cogió del brazo y fuimos hacia el establo. Entonces el establo no estaba allí y tuvimos que esperar a que volviera. No lo vi llegar. Vino por detrás de nosotros y Quentin me sentó en la artesa donde comían las vacas. Me agarré. Aquello también se marchaba y me agarré.»

«Se fue a empujar para que Caddy se subiese a la primera rama del árbol. Vimos la culera de sus pantalones manchados de barro.»

«Jason estaba llorando. Ya no se peleaba, pero nosotros veíamos a Caddy forcejeando en el espejo y Padre me bajó y entró en el espejo, y también forcejeaba. Levantó a Caddy. Tenía las tijeras en la mano. Padre sujetó a Caddy.
“Ha roto las muecas de Benjy” dijo Caddy. “Le voy a sacar las tripas”».

«Salía vapor de Roskus. Estaba sentado delante del fogón. Luego el plato se quedó vacío. La puerta del horno estaba abierta y dentro los pies de Roskus. Del plato salía humo. Caddy me puso suavemente la cuchara en la boca. Había una mancha negra dentro del plato.
Vamos, vamos, dijo Dilsey. El ya no la molestará más.
Descendió por debajo de la marca. Entonces el plato se quedó vacío. Se fue. “Esta noche tiene hambre” dijo Caddy. El plato volvió. Yo no podía distinguir la mancha.»


el nudo y la furia
Portada de El rudo y la furia, la novela más famosa de William Faulkner. Una sombra atrapa un cuerpo que se retuerce. Curiosamente, me hace pensar en Fitzgerald en Hollywood.



Visto lo anterior, ¿no tenéis por evidente que Faulkner contaba con un talento para lo visual, talento que sin duda hubo de facilitarle su aterrizaje en Hollywood? De ser así, ahora surgiría La Otra Pregunta, siguiendo a Mauricio Hammer, a saber: ¿qué habría sucedido de haber contado Faulkner con el apoyo de directores más atrevidos que Hawks? Si a Fitzgerald le faltó un director que tradujera su visión poética, un Malick quizás, ¿qué director habría estado a la altura de la prosa desgarradora y la profundísima capacidad dramática del Faulkner que revolucionó la Literatura…? Quedando a la espera de vuestras consideraciones, me despido hasta la próxima, que será en septiembre como anunciaba Ángel en su precioso artículo La ética de la estética audiovisual. ¡Muy feliz verano y un abrazo! ¡A cuidarse!




* Para este artículo, las citas de El ruido y la furia se han tomado de la edición de Editorial Planeta DeAgostini, Premio Nobel, 2003, Trad. publicada en acuerdo entre la editorial y Random House, Inc. Por otra parte, las traducciones que siguen las citas de los diversos artículos mencionados a lo largo de esta publicación, son propias y quizá algo libres. En este sentido, espero en cualquier caso haber sido de ayuda.
Publicado el 24/06/2020



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