bandera españa bandera ingles
Socio fundador de
IMPACTANTE EMOCIONANTE ANAFILACTICO

Segunda temporada del blog anafiláctico:
tres nuevas voces

Comenzamos la segunda temporada del blog anafiláctico presentando a nuestros nuevos tres autores, que nos hablarán de las relaciones entre el cine y el guión, la moda y los videojuegos.
foto Luis Parra

La Red Quiral

La curiosidad es motor del progreso, y por eso, aunque parezcamos pequeños en comparación con el universo increíble que nos rodea, somos enormes.
Autor: Luis Parra Luri
El universo tiene trece mil ochocientos millones de años de vida; la edad del tiempo, que se dice pronto. Contiene, que sepamos, varios billones de galaxias y en una de ellas, en la Vía Láctea, hay una estrella (rodeada de otras cuatrocientas mil millones de compañeras ígneas) pequeñita y estable que es, literalmente, el fuego que nos alumbra y da vida. Alrededor de esa estrella orbitan unos pocos mundos (algunos de ellos, auténticos infiernos) de los cuales uno alberga vida: una serie de casualidades y varios procesos químicos otorgaron conciencia a una especie, la nuestra, que se ha empeñado en sobrepasar todas las barreras inimaginables en su necesidad innata de explorar aquello que la vista alcanza a ver. La curiosidad como motor del progreso. Somos frágiles y nuestra existencia (y la de todas nuestras ideas y ensoñaciones) depende de que a una roca de considerable tamaño no le dé por impactar contra nuestra nave azul cualquier día de estos. Y, con todo, nos interesan y apasionan los grandes temas: no nos hemos amedrentado y no pensamos dejar de explorar. No, señor. Parecemos pequeños porque todo lo que nos rodea es increíblemente grande, pero somos enormes. Perdonad la chapa, vuelvo al trabajo. [Suena Rolling Over, de Low Roar, mientras escribo esto].
Exploraré las múltiples interacciones que existen entre el cine y el videojuego, dos de las fuentes culturales que más profundamente están construyendo el relato social del siglo XXI.
Sam Porter Bridges me enseñó que todos recorremos un largo camino repleto de obstáculos. En muchas ocasiones, estos nos obligan a llevar nuestros pasos en direcciones que no habíamos siquiera imaginado, hacia sendas extrañas y sinuosas. De primeras, cuanto más se prolonga el viaje, más ansiamos concluirlo. Aborrecemos los desvíos porque nos resultan incómodos y peligrosos y, precisamente, somos seres claramente tendentes a acomodarnos. Death Stranding me enseñó que merece la pena arriesgarse a adentrarse en un sendero alternativo, lejos de la certidumbre, porque en estas rutas también podemos encontrar un sentido a nuestro caminar. El final está en algún lugar, más cerca o más lejos, más o menos accesible, sí; pero ¿y si no es la conclusión del viaje lo verdaderamente importante?

Los videojuegos, como medio narrativo audiovisual, han conseguido que millones de jugadores de toda edad y condición se adentren en sus universos y recorran incontables mundos tomando las riendas del relato (con más o menos libertad) como auténticos co-autores de estas historias. Los jugadores han aprendido a perderse, a desviarse del camino pautado, en experiencias de auténtica inmersión que el cine no puede ofrecer. Sin embargo, los videojuegos son deudores del séptimo arte en muchos de sus apartados, pues encontramos obras cada vez más cinematográficas en cuanto a la manera de componer la narración (hay una dirección de fotografía, y también una de actores, por ejemplo), de construir los personajes, de tratar temas de actualidad… El videojuego ha dejado de ser un medio apolítico, ha madurado y se ha atrevido a abrir el melón de ciertas conversaciones. En mi sección exploraré las múltiples interacciones que existen entre el cine y los videojuegos: sus similitudes y diferencias, su importancia en la construcción del relato social del siglo XXI, las posibilidades de ambos de cara al futuro (en vista de que su convivencia acaba de empezar)… Por supuesto, apoyándome en múltiples ejemplos de reconocidos autores y aclamadas obras de ambos medios.

Sam Porter Bridges me enseñó que todos recorremos un largo camino repleto de obstáculos. En muchas ocasiones, estos nos obligan a llevar nuestros pasos en direcciones que no habíamos siquiera imaginado. Mis pasos me han llevado aquí. [Suena Open Passageways, de All Them Witches].

foto Maria Villaverde

PENSANDO CON FLOW

EN LA ESCRITURA Y EN LA VIDA, EL ARTE DE PENSAR HACE PENSADORES. ES EL ARTE, O INCLUSO EL CONTRA-ARTE QUE RESULTA DE LO QUE MIRAS Y NO VES, LO QUE HACE A UN GUION.
Autora: María Villaverde Cagigal
Si dijera que me define el minimalismo, ya habría terminado.
Me flipa tocar la batería, pero estamos aquí porque tengo debilidad por la escritura; por la que tiene vida propia. Me atrapan las historias que te hablan como si se hubieran escrito a sí mismas. Las que, entre unas cuantas palabras, se les antoja meter un silencio que todavía eleva más la voz.
Los guionistas somos los de la eterna defensa de que “el guion es la base de todo proyecto audiovisual”. El guion es escritura y la escritura, pensamiento, y aquí es donde está la verdadera base de cualquier proyecto. Es imposible la escritura sin un filtro previo. Cuando esta obviedad se pasa por alto, la reflexión no calibrada resulta inválida.
Esta declaración de intenciones me acompaña siempre que escribo. Por ello, he titulado a mi sección en este blog con el nombre de mi web www.pensandoconflow.com, porque me realizo pensando con flow. Visualizo a la buena escritura "caminando con una gorra puesta y mucho swag". Y la equiparo al rap entendiéndolo como concepto artístico. Cuando se tiene  interiorizado el tema, el tempo y muchas dosis de sentido común, el propio juicio de uno mismo puede lanzarse a la improvisación de transmitir su verdad. El rap es escritura pura y su reto es convertir lo escrito en poesía. Como  manifiesta una de mis canciones de rap favoritas, «yo soy de escribir poco pero puro, de esos locos que creen que las palabras son más fuertes que los muros».
HABLARÉ DE LO QUÉ SÉ Y ESCRIBIRÉ DE LO QUE VIVO, PORQUE TODO GUION TRANSMITE UNA VISIÓN DEL MUNDO CON EL PODER DE CREAR SENTIMIENTOS.
En esta sección, como en mi vida, hablaré de lo que sé y escribiré de lo que vivo. El universo audiovisual entiende de Arte, de quienes transmiten una visión del mundo con el poder de crear sentimientos. El guion sugiere tanta ambivalencia, que focalizarlo en retroalimentarse como tema en sí mismo, es cortarle las alas a la esencia del Arte. Reflexiono buscando respuestas a si el guion hace al guionista o viceversa; o a si hay buenos o malos escritores o cabe la posibilidad de que solo haya malos lectores y gocemos todos los que escribimos de la osadía del egocentrismo. Y entre estas me debato, recordándome mientras tanto que, en la escritura y en la vida, el arte de pensar hace pensadores. Es el Arte, o incluso el contra-arte que resulta de lo que miras y no ves, lo que hace a un guion.
Mis escritos, a veces impacientes y cáusticos, tienen tanto que contar que ya están acabados. Soy lo que escribo.

foto Ana San Roman

La mirada acero azul

NO PUEDO VIVIR SIN LA BELLEZA, PERO A LA VEZ ENTRO EN CONFLICTO MORAL CON LA REALIDAD DE LA MODA: TRABAJO PARA QUE DEJE DE SER SUPERFICIE Y VANIDAD.
Autora: Ana San Román Olmos
Diseño moda geométrica con la que busco el punto estético en el que las formas del cuerpo se encuentren con las del tejido en la ética del menor desperdicio de material. Estilista y coaching de imagen, acompaño en procesos de autoconocimiento en un revelador recorrido desde el interior, pasando por el cuerpo y trascendiendo todo eso a la imagen exterior, desmoronando el personaje limitante del ego y la impostura de la moda.
Si me pongo a hacer memoria desde qué momento la ropa, el vestir, es algo por lo que me interesé, retrocedo hasta un punto de mi vida del que ni me acuerdo, pero mis padres me cuentan que tendría unos cuatro años. Para entonces ya no permitía que nadie decidiera con qué vestirme, ya tenía de algún modo mi propio sentido estético.
“Moda” es un término al que le tengo en el mismo porcentaje amor y odio. Me provoca demasiados conflictos morales, lo que en ocasiones ha hecho que me replantee si quiero formar parte de este mundo. Más tarde me doy cuenta que para mí es imposible vivir sin ella, sin belleza (teniendo en cuenta que la belleza es algo subjetivo de la mirada de cada uno), y que en ese punto de conflicto es en el que decido trabajar para que moda deje de ser superficie, deje de ser vanidad, deje de ser lo que los diseñadores ordenen cada temporada, deje de ser consumismo, deje de ser abuso y sea lo que te dé la gana en un divertido y creativo juego que te hace único.
LA MODA, COMO ENCUENTRO DE LA ÉTICA Y LA ESTÉTICA, DEBERÍA SER UN LO QUE NOS DÉ LA GANA, UN DIVERTIDO Y CREATIVO JUEGO QUE NOS HAGA ÚNICOS.
El filósofo Wittgenstein afirma que “ética y estética son uno”. Kant también nos transmitía algo similar con su teoría de “belleza como símbolo de la moralidad”. El vestir, o la moda, es para mí mucho más que tela con la que cubrirse, colecciones cada seis meses, centros comerciales o influencers. Es una lengua, es arte, es expresión, es psicología, es ego y es ser. La moda la podemos utilizar a nuestro favor y en nuestra contra, nos define, nos confunde, nos protege, nos esconde y nos expone. Creamos nuestros propios personajes para la película de la vida y los vamos moldeando según los acontecimientos que transcurren y cómo nos afectan.
En este espacio Anafiláctico para la moda en el cine, destriparé esos personajes de ficción y de la vida misma, y cómo nos influyen, definen, empoderan y limitan, resaltando el valor esencial que para mí tiene la moda, su valor artístico, psicológico y expresivo. Pero no me creas demasiado: luego haz con tu imagen lo que te salga del corazón.



Compartir:

icono facebook
icono linkedin
icono twitter
icono reddit
icono whatsapp
icono correo